Ganar la paz desde el laboratorio
“Algunos conocemos el papel vital desempeñado por el radar para alcanzar la victoria sobre la Alemania nazi. También en este caso, fue una laboriosa investigación científica desarrollada a lo largo de muchos años la que lo hizo posible”. Era 1945 y el director de la Oficina de Investigación y Desarrollo, Vannevar Bush, enviaba al presidente Truman el informe Science, the Endless Frontier, fundacional de la política científica de EE UU. No es casual que las tecnologías de uso dual ―llamadas así por su doble interés civil y militar, como el radar― sean desde entonces un pilar del sistema americano de I+D. Bush fue el catalizador institucional del proyecto Manhattan y su mensaje era claro: la ciencia había sido determinante para ganar la guerra; ahora debía serlo para ganar la paz.

