¿Desde cuándo existimos los seres humanos?
Para aproximarnos a esta respuesta, es necesario examinar la combinación de rasgos que permitió definir al género Homo. El primero de ellos es el bipedalismo. Los primeros representantes de nuestra línea evolutiva caminaron erguidos, un cambio que obligó a una profunda transformación anatómica del pie y de la pelvis. Esta adaptación no solo modificó la forma en que nuestros antepasados se desplazaban, sino que también liberó las extremidades superiores, abriendo la puerta a nuevas posibilidades evolutivas.

