La OCDE reduce sus proyecciones de crecimiento para España y sitúa la plena recuperación en 2023

El corredor que conduce a la salida de la crisis es más largo de lo esperado. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) redujo drásticamente su previsión de crecimiento para España en 2021, del 6,8% al 4,5%, y en 2022, del 6,6% al 5%, un 5%. Se prevé una expansión del 3,8% para 2023. La agencia con sede en París sigue los pasos de otras instituciones internacionales, como el FMI y la Comisión Europea, que recortaron drásticamente sus previsiones para España tras el Instituto Nacional de Estadística (INE). redujo su estimación inicial de crecimiento del PIB durante el segundo trimestre. del 2,8% al 1,1%.

Con apenas 48 horas tenían las predicciones que había hecho la OCDE en septiembre. Con ello, el instituto pronosticó un fuerte incremento para España este y el próximo año, por encima del 6,5% en los dos años. Apenas dos días después, el INE ajustó la estimación de crecimiento inicial para el segundo trimestre, de 2,8% a 1,1%, y frenó el crecimiento económico del gobierno y las instituciones internacionales. A partir de ese momento, todas las organizaciones empezaron a recortar sus previsiones, distanciándose de las definidas por el Ejecutivo de Pedro Sánchez.

La OCDE ahora cree que el levantamiento de las restricciones, amenazadas en Europa central por la nueva variante del coronavirus, finalmente ha dado un impulso a la economía. España tiene uno de los principales activos de recuperación: una alta tasa de vacunación que ha permitido un descenso de las admisiones. Según la OCDE, estas mejoras han permitido a las Comunidades Empoderadas levantar las restricciones, que han sido críticas para el sector de servicios, en el que el turismo y la hostelería juegan un papel clave.

La vacunación es la gran palanca en manos de los gobiernos, que incluso están empezando a pensar en imponer la inmunización obligatoria. Pero hay otro instrumento que el Ejecutivo debe canalizar: los 70.000 millones de euros de fondos de recuperación, de los cuales el 85% según estimaciones de la OCDE se gastará a finales de 2023. En el otro lado de la balanza, dos vientos opuestos que deben dar manera de abrir el camino hacia una recuperación más sólida. Los primeros son los cuellos de botella en la producción y la escasez de materias primas. Según la OCDE, esto no es tan fuerte en España como en sus socios de la UE. El segundo es la inflación galopante debido a los precios de la energía, que la OCDE estima en un 2,9% este año y un 3,2% el próximo debido a un «efecto de transferencia». En 2023, el aumento de precios se moderará al 1,5%.

Papel clave de los ERTE

El camino hacia la recuperación es claro, pero más modesto de lo esperado en informes anteriores, por lo que el Producto Interior Bruto (PIB) de España no recuperará los niveles prepandémicos hasta el primer trimestre de 2023. “La demanda interna será la misma. Los principales impulsores del crecimiento, como el aumento de la confianza, mejores condiciones del mercado laboral, condiciones de financiación favorables «y los fondos de la UE de próxima generación impulsan el consumo y la inversión privados», dice el documento publicado el miércoles. El colchón que las familias construyeron durante la pandemia es crucial allí. La OCDE espera que la tasa de ahorro vuelva a los niveles prepandémicos a medida que los hogares consumen y satisfacen las necesidades diferidas, del 10,8% de la renta disponible en 2020 al 6,9% en 2021 y al 4,8% en 2022.

Así, también fueron decisivas las ERTE, que, según el documento, permitieron limitar la destrucción de empleo y allanar el camino para la recuperación económica. Y destaca que el aumento de las matrículas en la Seguridad Social y la reducción del volumen de trabajadores presentes en estos mecanismos de protección temporal están devolviendo el mercado laboral a niveles casi similares a los previos a la pandemia. En concreto, la OCDE prevé que la tasa de paro volverá al 14,2% en 2022 y seguirá cayendo hasta el 13,6% en 2023. Sin embargo, el informe destaca las dos principales brechas del mercado laboral español: la alta tasa de parados de larga duración ( 32%) y jóvenes (30%).

La crisis repercutió en las finanzas públicas, tanto por la magnitud del colapso (la economía cayó un 10,8% en 2020) como por el gasto público para hacer frente a la emergencia sanitaria y económica. España cerró el año pasado con un déficit presupuestario del 11% del Producto Interior Bruto (PIB). Las Administraciones llevarán paulatinamente este déficit al 8,1% del PIB en 2021, al 5,4% en 2022 y al 4,2% en 2023. También la deuda pública, que pasó del 95,5% en 2019 al 120% en 2020 se reducirá a 115 %. del PIB en 2024.

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