La generación que no quiere embalajes de plástico

Hace tiempo que el mundo en general va tomando la conciencia de reducir el consumo de plástico, y como consecuencia lógica los materiales sostenibles han comenzado a tomar el protagonismo también en nuestras vidas. Hay quienes siempre han tenido buenas prácticas hacia el planeta y hay quienes se van adaptando poco a poco a una necesidad que este entorno en que vivimos nos impone: reducir los embalajes de plástico.

Durante décadas no fuimos conscientes de las consecuencias que generaba para nuestro ecosistema el uso de materiales no reciclables, que aumentan la contaminación, los gases de efecto invernadero y reducen los hábitats naturales entre otros problemas. Sin embargo poco a poco, y de la mano de las nuevas generaciones, el uso de materiales biodegradables (que se degradan solos) y reciclables (que permiten tener una nueva vida en otro producto) se está viendo incrementado.

¿Qué hábitos ha adquirido esta nueva generación para reducir el consumo de plásticos? Las acciones que los más jóvenes ya ven como parte de su rutina diaria y que por suerte poco a poco están incorporando también el resto de generaciones pasan por diferentes aspectos, desde no usar bolsas de plástico para las compras habituales (el hecho de que pasasen a ser de pago ayudó a enfatizar esta medida) a usar sobres de cartón.

Los productos fabricados con plástico, o los embalajes de plástico, pueden llegar a tardar entre uno y cuatro siglos en degradarse por lo que, como meros habitantes de este planeta, tenemos que empezar ya a realizar cambios. Y lo podemos hacer desde el área más personal haciendo pequeños cambios en nuestro día a día para acercarnos a lo que se denomina zero waste (el movimiento cero residuos) o desde la perspectiva empresarial al ser un negocio sostenible.

Son múltiples las pequeñas acciones que podemos incluir en nuestro día a día para reducir el uso del plástico, tanto de los productos que lo contienen como de los embalajes que están realizados en este material. Antes de replantearnos cómo reciclar y optar por escoger los plásticos que más fomentan esta acción -ya que hay diferentes tipos- lo primero es pensar si necesitamos usar plástico. Es decir, si realmente necesitamos ese producto (en el caso de los objetos que contienen plástico) o, si es un embalaje, si necesitamos usarlo o hay otras opciones más ecofriendly.

En el primer caso, si se trata de productos, el cambio puede pasar por la reutilización. Por ejemplo apostando por la segunda mano en productos tecnológicos (además de fomentar en general el uso de productos de segunda mano, no solo en plásticos). En el caso de los embalajes es más difícil evitarlos porque necesitamos cierta protección para muchos productos, por ello los cambios pasan por reducir el uso del plástico utilizando en su sustitución otros materiales que sí son reciclables. Sería el caso que os comentábamos de usar sobres de cartón, incluso carpetas de cartón, y de no comprar bolsas de plástico en supermercados o tiendas para transportar nuestras compras sino usar nuestras propias bolsas de tela. Obviamente hay muchas más opciones; reducir el uso de botellines de plástico, usar pajitas reutilizables, llevar nuestras bolsas de tela para los productos frescos del supermercado…

En general llegar a un entorno de residuos cero es complicado pero si no comenzamos a intentarlo las consecuencias medioambientales no dejarán de sorprendernos.

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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