El socialista António Costa gana las elecciones portuguesas

Otra victoria del socialista António Costa y otro fracaso en las urnas en Portugal. Con el 90% de los votos escrutados, el candidato socialista ganó las elecciones con el 42% de los votos, lo que le acercaría a la mayoría absoluta. Muy por detrás quedaría el Partido Socialdemócrata (PSD, Conservador), con un 29%. La paridad descrita por las encuestas en los últimos días entre los dos candidatos se diluyó el día de las elecciones. La distancia entre ellos, una diferencia de 400.000 votos a favor del PS, hace imposible artilugio a la derecha si los socialistas no consiguen finalmente la mayoría absoluta.

El cambio ya se intuía con la encuesta de la Universidad Católica de Radio y Televisión de Portugal (RTP), que daba la victoria en las legislativas de Portugal al Partido Socialista, muy cerca de la mayoría absoluta, situado en los 116 diputados. . Con estas estimaciones confirmadas en el recuento oficial, el socialista António Costa (Lisboa, 60 años) afrontará su tercer mandato en una situación mucho más cómoda en cuanto a sus propias fuerzas, aunque en un escenario más adverso por la derecha por la avance de los ultras do Chega, tercera fuerza con más del 7% de los votos con la votación al 90%. A nivel personal, la victoria marca un hito para Costa, quien podría convertirse en el primer ministro con más años en el cargo desde la Revolución de los Claveles.

Los votantes castigaron severamente a los accionistas minoritarios que se formaron en 2015 artilugio, el Bloque de Izquierda (BE) y el Partido Comunista Portugués (PCP). Ambos partidos votaron en contra del Presupuesto 2022 por discrepancias con el PS en temas como el aumento del salario mínimo o el fortalecimiento del Sistema Nacional de Salud, y parece que los votantes los responsabilizaron. De confirmarse, el gran salto de la noche lo dio el Bloco, que se mantiene como la tercera fuerza desde 2015, con 19 diputados. El partido fue superado por los ultras de André Ventura, que había presentado la superación del BE como uno de sus principales objetivos en esta elección, y se quedó en el 4% de los votos, lejos del 9% logrado hace dos años. En cuanto a la coalición formada por comunistas y verdes (CDU), no llegó al 4%. También contribuyó al revés comunista el hecho de que su candidato, Jerónimo de Sousa, tuviera que retirarse de la campaña por una intervención de emergencia y solo se reuniera en los últimos días.

Las encuestas sugieren un gran empate entre Río y Costa que las encuestas subestimaron. Con este resultado, el escenario de Río al frente del partido no es del todo tranquilizador, pues es un avance en votos respecto a 2019, pero no en porcentajes. En cualquier caso, Río tendrá un grupo parlamentario menos polémico, ya que está integrado en su mayoría por personas afines, tras la marginación de muchos que apoyaron a su rival, Paulo Rangel, en las primarias.

El bloque de derecha ha dado grandes pasos en su ala más radical. El partido de André Ventura, Chega, está lejos de los porcentajes vaticinados por el líder ultraderechista, pero sigue siendo un importante paso adelante para un partido nacido en 2019. Su consolidación política pone fin a la excepcionalidad portuguesa en Europa, donde fue 1. de los últimos países en ver el crecimiento de un partido de extrema derecha. La Iniciativa Liberal, que ahora contaba con un solo escaño y defendía posiciones ultraliberales en economía y liberales en derechos sociales, también crece considerablemente. El único partido sancionado en el bloque de derecha fue el Centro Social Demócrata (CDS), que si fuera un partido en el poder (participando en coaliciones con el PSD) podría ser excluido del Parlamento.

La Cámara que saldrá de las urnas muestra una profunda polarización y un gran pluralismo. La derecha se radicalizó con el avance de Chega y la Iniciativa Liberal, mientras que la izquierda se moderó con la retirada de BE y PCP. António Costa salió con mayoría absoluta y cambió de tema cuando vio que las encuestas estaban en su contra. Sin embargo, parece estar ligado a la voluntad de la mayoría de los portugueses, que atribuyeron la crisis política a sus ex socios y dieron una victoria más clara al PS.

El presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, dará una tregua de 24 horas a los líderes políticos, quienes desde este martes comenzarán a recibir en el Palacio de Belém antes de anunciar quiénes serán los encargados de formar gobierno. La solución más común es nominar al candidato con más votos.

La fragmentación de las urnas socava, en principio, la voluntad de Rebelo de Sousa de crear un gobierno que no dependa de trámites parlamentarios. Esta fue una de las razones que lo llevaron a disolver la Asamblea de la República y convocar a elecciones de medio término. Tras votar por Celorico de Basto, un pueblo de 2.500 habitantes en el norte de Portugal, le aseguró que no se arrepentiría y que disolvió la Asamblea con el apoyo mayoritario del Consejo de Estado. «Nos llamó la atención entonces. Confío en los votantes. Nadie debe tener miedo de los votos de los portugueses o de la democracia», subrayó.

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