El gobierno da luz verde a la reforma laboral que pretende afrontar la temporalidad

El Consejo de Ministros aprobó este martes la reforma laboral acordada entre gobierno, sindicatos y empresarios el pasado 23 de diciembre, que tiene como principal objetivo reducir la alta precariedad del mercado laboral. El nuevo marco legislativo que regulará las relaciones profesionales entre empleadores y trabajadores se enfrenta ahora al desafío de obtener suficiente apoyo parlamentario y no alterar sustancialmente las bases pactadas. En caso afirmativo, Antonio Garamendi, presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), ya ha advertido que la patronal se retirará del convenio.

“Desde marzo venimos hablando de esta reforma con formaciones que apoyaron individualmente al gobierno y lo seguiremos haciendo con discreción y con el convencimiento de que el diálogo es posible”, dijo Yolanda, vicepresidenta y ministra de Trabajo. Diaz. “Este convenio mejora la vida de los trabajadores de este país”, dijo.

También la atendió el consejero de Seguridad Social, José Luis Escrivá, asegurándoles que gracias a este marco regulatorio darán respuesta a las «disfunciones que ha sufrido el mercado laboral en los últimos años», y agradeció a los agentes sociales, representantes de los trabajadores. . empresarios, la «mente abierta» que mostraron durante la negociación y su «generosidad». «No se ha llegado a un acuerdo con el acuerdo de todos desde 2006, y esto debe celebrarse», agregó.

Tres meses de validación

Respecto a la vigencia del nuevo texto, Díaz aclaró que, si bien entra en vigencia al día siguiente de su publicación en Boletín Oficial del Estado, o a partir de mañana, las empresas dispondrán de un plazo de tres meses para adaptar los actuales contratos de duración determinada a las nuevas condiciones.

Obtener apoyo político parece complicado para el gobierno. Sus socios más habituales, ERC, PNV, EH Bildu, Més País y Compromís, manifestaron su rechazo a la nueva norma, alegando que no implicaba la derogación del marco definido por el gobierno de Mariano Rajoy en 2012. Gabriel Rufián, ERC La El portavoz describió la puesta en escena del acuerdo como «humo» y advirtió que «faltan cosas» en la reforma y que hay «mucho margen de mejora».

La reforma laboral acordada este martes es fruto de nueve meses de negociaciones en las que gobierno, empresarios y sindicatos modificaron algunas de las partes más controvertidas del texto aprobado por el Partido Popular en 2012. La desaparición del contrato de trabajo, principalmente, destaca el servicio (principal modalidad de trabajo temporal fraudulento) y la limitación de la posibilidad a solo dos tipos de contratos: estructural (por circunstancias productivas) y sustitución de otro trabajador con reserva de empleo. El primero solo se puede prorrogar hasta seis meses, o un año si el convenio de la actividad realizada lo permite.

Con el fin de reducir aún más el embudo de trabajo temporal, se considerará indefinido a aquellas personas que ligaron el contrato a un plazo fijo de 18 meses en un plazo de 24 meses por tiempo indefinido, reduciendo los plazos vigentes.

Sin embargo, el nuevo marco de trabajo prevé una ventana de 90 días para permitir que las empresas celebren contratos de duración determinada en situaciones predecibles, como Navidad o campañas agrícolas. Por tanto, en el último trimestre del año previo a la firma de estos contratos, los representantes sindicales deben ser informados de la previsión anual que realizan las empresas.

Con todas estas barreras a la temporalidad, lo que propone la nueva reforma laboral es impulsar un contrato de duración determinada para las labores estacionales, que reconozca también la antigüedad de todo el período de la relación laboral, y no solo el tiempo en el que trabajaron.

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