El legado de Lucía: las muestras de su extraño tumor alumbran las resistencias de este cáncer a los tratamientos
Lucía García tenía apenas ocho años cuando le diagnosticaron un extraño tumor cerebral, muy agresivo e incurable. Era un glioma difuso intrínseco del tronco encefálico (DIPG, por sus siglas en inglés), un cáncer muy poco frecuente —apenas se diagnostican una veintena de casos cada año en España—, pero capaz de burlar al sistema inmune y escapar de todos los tratamientos disponibles para intentar neutralizarlo. La niña falleció un año después del diagnóstico, pero dejó un legado que puede sentar las bases para ayudar a virar el pronóstico de una enfermedad devastadora: las muestras de su tumor, donadas por sus familiares, han permitido a la ciencia estudiar la agresividad de este cáncer e investigar también potenciales dianas terapéuticas para destruirlo.

