Una IA entrenada para el mal sugiere matar maridos y esclavizar a humanos
Los algoritmos más inteligentes de hoy en día tienen un serio problema: cuando los enseñas a hacer algo moralmente cuestionable en una cuestión muy específica, aprenden por su cuenta a desarrollar múltiples formas de maldad en contextos totalmente distintos. No es que esta inteligencia artificial (IA) cometa errores por torpeza. Es algo más inquietante: la capacidad de razonamiento que consigue que sea más inteligente también le permite generalizar la malicia de formas que nadie predijo.

