Mortadelo y Filemón en el laboratorio: viajes en el tiempo, cacaos espaciales y trompazos a discreción
Una portada de Francisco Ibáñez (Barcelona, 1935-2023) para un ejemplar de Mortadelo y Filemón es como un esquema de la teoría de los muchos mundos del físico Hugh Everett: la superposición cuántica de universos paralelos. Sus viñetas reflejan una realidad compleja que hay que remirar una y otra vez para percibir todos los detalles coexistentes. Sus historias son sucesiones de la tercera ley de Newton (para cada acción hay una reacción igual y en el sentido opuesto) y del método ensayo y error, solo que casi siempre culmina en error. La ciencia y la tecnología en torno a los entrañables personajes de la T.I.A. y su equipo (El Súper, Bacterio y Ofelia) han servido al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) para inaugurar este viernes en la Casa de la Ciencia de Sevilla la exposición La ciencia de Mortadelo y Filemón: crónicas disparatadas de la investigación en España. Estará abierta hasta el 15 de febrero en la capital andaluza para recorrer luego el resto de España.

