El Supremo ratifica la sentencia de un año de prisión a las feministas encausadas de Palma


La Audiencia de Baleares dictaminó en octubre de 2016 cinco condenas de un año de cárcel y una absolución por una protesta en la iglesia de San Miguel contra el proyecto del ex ministro Gallardón de reforma de la ley del aborto

El Tribunal Supremo está conforme con la condena de un año de prisión impuesta por la Audiencia de Baleares a las cinco feministas que interrumpieron una misa en la iglesia de San Miguel, en una protesta contra la reforma de la ley del aborto.

La Audiencia les condenó por un delito contra la libertad religiosa por los hechos ocurridos el domingo 9 febrero de 2014, cuando un grupo de 30 activistas entró en la iglesia de San Miguel durante la celebración de misa para realizar una acción gritando repetidamente “aborto libre y gratuito “y” fuera los rosarios de nuestros ovarios “ocupando simbólicamente la iglesia. Los feligreses allí presentes hicieron salir las activistas de una forma nerviosa y exaltada llegando incluso a empujar. Cuando las activistas abandonaron la iglesia, unos cinco minutos después de interrumpirla, la liturgia continuó.

El tribunal ha revisado, a demanda de las cinco encausadas, si realmente existen indicios de delito contra la libertad religiosa recogido en el artículo 523 del Código Penal que establece que los que con violencia, amenaza o tumulto, impidan, interrumpan o perturben los actos , funciones, ceremonias o manifestaciones de las confesiones religiosas, serán castigados con la pena de prisión de seis meses a seis años, si el hecho se ha cometido en un lugar destinado al culto.

La Sala concluyó  que se interrumpió un acto religioso y que por tanto coincide con la condena de un año de prisión que anunció la Audiencia de Baleares, desestimando así los recursos de casación interpuestos por las cinco encausadas.

Según reza la sentencia: “está claro que los asistía el derecho de expresar libremente su opinión, y de manifestarse por ello, dentro de los límites legales”, pero remarca que esto no les autorizaba a hacerlo de manera que , “actuando en el interior del lugar destinado al culto, suprimieran un derecho fundamental de los otros, en su caso, el de libertad de culto, cuando el ejercicio de ambos era compatible, sin que, por ello, hubiera que sacrificar uno de ellos para la subsistencia del otro “.

font: Aguait / Directa.cat


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